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Conversación en torno a Yodok

Conversación en torno a Yodok

Lauro López-Sánchez M: Considerando que uno de los principios fundamentales en la música es la composición, es decir, el orden y estructura intrínseco a toda pieza musical. Durante siglos el canon europeo había establecido variantes estables en torno a las estructuras musicales, pero en los últimos cincuenta años se ha detonado una diversidad de variantes ilimitada. En cierta medida los medios de reproducción han acelerado la propia producción musical; a su vez sus formas de entender e interpretar una estructura musical. La academia ya no es el lugar de gestación exclusivo de producción de pensamiento musical. El disco de Yodok es un ejemplo versátil en cuanto a su aproximación al pensamiento musical, ya que en él convive la claridad que brinda la academia, pero por otro lado una libertad desmedida que sugiere una manera propia de pensar la música y realizarla. El disco nos sugiere un acercamiento racional pero que excede lo racional. Las estructuras que se desarrollan sugieren otra estructura donde los elementos no componen, es decir no están con-puestos, arreglados, o ensamblados. Es a la inversa, responde a una condensación de elementos que liberan su propia descomposición, más como una composta.

Alfredo Gallardo: Sí, el punto de ruptura con una -siempre presente- promesa composicional proviene de la libertad de búsqueda de –como tú mismo lo mencionas- compostar elementos, verter elementos –por más heteróclitos- a un hueco común y esto tiene un origen en el free jazz y las metodologías intrínsecas a su naturaleza (metodología empleada por los artistas), es decir; dinamizar el diálogo sonoro por medio de elementos complementarios a los sonidos fundamentales y aparentemente predescibles, así como de las estructuras base. Me refiero a poner atención a texturas, timbres, resonancias, rítmicas en ocasiones frenéticas , otras ralentizadas pero metamorfoseantes producto de un ejercicio de focalización y liberación de la atención, dosificación de la energía vital, y ejecución constante en el que concatenar, superponer, entrelazar y agolpar los sonidos llevan a crear piezas con elementos sonoros -e intersubjetivos- siempre cambiantes.

Son frases que provienen de dos instrumentos difíciles de ensamblar, pero que extendidos mediante el uso de electrónicos en el caso de la tuba permiten ensamblar un diálogo novedoso.

Sin embargo, en paradoja, Yodok se escinde del free jazz por la duración de las frases , que largas y repetitivas evocan una frágil pero -siempre activa- promesa composicional que encuentra sus orígenes en los ecos de la música tradicional nórdica (en algunos casos atonal e improvisativa), la academia, la música electroacústica y el minimalísmo, así como influencias de estilos contemporáneos como el drone, el noise y el ambient.

Cabría una revisión de la obra de Phil Niblock, Tomas Ankersmit, Eliane Radigue, Charlemagne palestine, La Monte Young, Stephen O’ Malley (Sunn O)))), y la influencia de bateristas y percusionistas como Paal Nilsen Love, Joey Baron, Z’ev, Eli Kezler, Tatsuya Nakatani o Chris Corsano para poder hacer semántica con algunas de las búsquedas del dúo….

Lauro López-Sánchez M: Uno de los aspectos que se van evidenciando en el álbum es como se sugiere la condensación. Los elementos estructurales quedan fuera para dar paso a un recipiente o campo de inmanencia que condensa materia diversa, como si se tratara de una composta. En donde ramas, hojas, raíces, fragmentos de , troncos e insectos muertos van gestando una descomposición aeróbica. Esta diversidad de materias vegetales que genera todo bosque, es su propio alimento. El disco a su vez genera sus propias descomposiciones que generan sus potencias en acto.

Alfredo Gallardo: Es desde el free jazz y su promesa liberadora donde se encuentra el punto de intersección, la naturaleza epistémica. En dicho campo de inmanencia se forma un “elan” -siguiendo al filósofo francés Henry Bergson- salvaje e indómito.

La compostación proviene de un ejercicio intersubjetivo de comunicación en el que elementos raros y anómalos entran en juego; voluntades en continua retroalimentación.
Sujeto y otredad.

La condensación -sin embargo- no pierde una dimensión humana que retrotrae los elementos una y otra vez, los concentra y los vuelve a dispersar continuamente, es un ejercicio de atención, interpretación sensorial, inter y transubjetividad que potencia movimientos que desprenden a los propios ejecutantes del uso excesivo del control, la voluntad es aquí transfigurada a su espíritu explorador destinada a forjar espontáneamente el logos que ha de utilizar, el lenguaje y la técnica que ha de desplegar para lograr construir un diálogo congruente.

A nivel instrumental me interesa agregar que en el caso de las percusiones; las rítmicas, los objetos, los golpes en partes de los tambores que regularmente no se golpean y con la tuba, en el proceso de sonido y en la suma, concatenación y superposición de sonidos alienados.

Lauro López Sánchez M: El dúo somete sus instrumentación a una densa condensación anómala y como algo paradojal, entre más denso más libera o estalla la capa de frecuencias. Al punto y entendiendo lo que sucede en una composta en su descomposición (masa sónica liberada) surge una fermentación. La fermentación es la síntesis que continua y no se cierra, como un campo inmanente en el que se está activando sus potencias ilimitadas.

Alfredo Gallardo:
Es la iterancia de frases y la integración de nuevos timbres lo que fermenta -y a su vez- erosiona la (in)materia sonora en el tiempo.
En el continuo, las notas que fueron antes ejecutadas -ahora suspendidas en el tiempo y puestas a girar al infinito- conceden un subsuelo fértil para la siguiente capa en el proceso sobre el que se añaden nuevos elementos misma que invariablemente agotará sus posibilidades y fermentará para proveer substrato a otro elemento.

La característica repetitiva es el signo de un estado sonoro en “nigredo” pero suspendido y eterno que permite la fermentación los elementos sonoros efímeros.

Lauro López-Sánchez M: Las potencias irradian en esta síntesis incomparable, cada elemento de su ebullición. Logrando que los instrumentos y sus timbres se articulen en densas capas sónicas, des-componiendo la estructura que revuelve sus materias para encontrarnos con otras. Al punto que conecta con un devenir sónico, que pasa por los cuatro estados de la materia. Por momentos se está en las potencias primarias del agua, aire, tierra fuego. Un proceso alquímico se explica en la operación.

Alfredo Gallardo: Las distorsiones y el procesamiento de sonido de la tuba hacen de los tres temas que componen el álbum un crisol de timbres y una suma de sus elementos sónicos que, en la compostación de estos, aparecen aparentes estados de la materia, que -siguiendo al filósofo Francés Gastón Bachelard- al momento despiertan arraigamientos antropocósmicos insospechados y súbitos. Es psicoacústica pura, la cual varía de escucha a escucha, habrá que ver hasta donde la evocación de esos estados de la materia surgen en la conciencia de un público.

Quisiera invitarlos a probarlo por sí mismos…..

Lauro López-Sánchez M: Para resonar dicha materia es necesario invocar el infinito. Las piezas como podemos escuchar, pueden no terminar y continuar como un horizonte ilimitado.

Alfredo Gallardo: Es la amplitud el elemento invocante del infinito, y el vehículo capaz de transfigurar al músico en un medium, disuelto en su propia creación. La integración de elementos down-tempo y el alto volumen disuelven al artista convirtiéndolo en onda y partícula suspendida capaz de atravesar las densas capas de ruido.

Lauro López-Sánchez M: Claro y el aspecto clave que sitúa Yodok, es el uso de la tuba para generar tonos ajenos a toda tonalidad. Los semitonos impulsan las capas, como aperturas que abren y cierran. Es lo que no permite que se logre la síntesis final. La síntesis es el horizonte que abre otro horizonte. Uno más desbordado que el otro, y que reanuda: es la presencia inexpresable de las secretas divinidades.

Alfredo Gallardo: No es enteramente ajena a toda tonalidad, sin embargo la exploración cromática en los temas no solo se debe a la exploración que los músicos hacen en géneros abiertos, sino también a un poco de su background en el terreno de la música contemporánea, en el caso de Kristoffer Lo, al haber sido parte del ensamble de tubas microtonales del reconocido compositor y tubista experimental Robin Hayward: Microtub.

En el que se utiliza un gráfico a manera de partitura llamado Hayward Tuning vine. (el cual fue presentado en su versión de software en el festival Elnicho#5 en la ciudad de México en 2015)

Un constante ejercicio y exploración del instrumento ha llevado a éste compositor lejos, al grado de grabar en completo aislamiento, un álbum en Ryvingen Fyr un faro al extremo sur de Noruega (producto de la invitación de un blogger noruego)

Por otro lado Tomas Jarmyr se ha formado en los terrenos del jazz y ha buscado llevar las percusiones a otros terrenos, más indómitos y atonales.

Me parece que a un nivel evolutivo los músicos están entrenados no sólo para escuchar, sino para sentir resonancias, texturas y diversos grados de amplitud mostrando gran control sobre los matices y ejecutar respuestas certeras a los estímulos.

Escucha

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Éste texto forma parte de una colabroación entre Substrata y la publicación mexicana Falso Raccord y lleva cómo título “Resonancias escriturales entre oquedades sónicas y vestigios psicoacústicos”

Substrata Falso Raccord

Pára más info sobre Falso Raccord y textos visita: http://falsoraccord.org/

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